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Mostrando entradas de mayo, 2013

Atrapado

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Nueva entrega de esta especial colaboración entre letras e imágenes, siendo mías las letras y las imágenes de Necio-Hutopo que, como ya he dicho varias veces, de necio poco y de gran dibujante y escritor, mucho. Espero que disfrutéis tanto como Mario ha debido disfrutar dibujando y yo he disfrutado escribiendo.





No tardarán en encontrar mi escondite. Cada vez están más cerca, puedo oírlos perfectamente. Este sótano ha sido mi salvación pero también será mi tumba. Lo sé. No me importa. No mucho en todo caso. Una parte de mí está deseando que me atrapen y acabar con todo de una vez. Estoy cansado de huir, de esconderme, de ser acosado y cazado. Casi mejor acabar. Durante un tiempo nos creímos triunfantes. Los habíamos arrinconado, parecía que su número había decrecido. Hacía tiempo que no veíamos ninguno nuevo y eso nos hizo creer que habíamos vencido. ¡Estúpidos! Creíamos tener el poder. Éramos más que ellos. Éramos más fuertes. Éramos invencibles. Éramos poderosos. Creíamos poseer el mundo…

Melancolía vírica

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Cuando Jared escuchó por primera vez la triste melodía del Arirang, se sintió repentinamente invadido por un intenso y difuso sentimiento al que no pudo poner nombre hasta mucho más tarde, cuando sus superiores lo pusieron en las manos de expertos que decretaron que lo suyo era una melancolía de aquellas que acosaban a los antiguos poetas románticos en la lejana Tierra. En un principio, y a pesar de lo extraño del caso, nadie le dio demasiada importancia al asunto. Por raro que resultara un caso de melancolía romántica en pleno siglo XXXI y en un oscuro planeta minero extrasolar, mientras no afectara a la extracción de grafito, a los jefes les importaba más bien poco tirando a nada. Así que Jared disfrutó sin interferencias de sus melancólicos paseos a la luz de las dos lunas, gozó con la visión de melancólicas puestas de sol de color zafiro intenso, se regodeó en melancólicas tormentas de metano y casi lloró ante el melancólico espectáculo de las lluvias de meteoritos. Todos  y cada un…

El príncipe

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Escrito para Mhanseon.



Cielo gris. Grises montañas. Bosque gris. Grises campos. El castillo es gris, la ciudad es gris, el reino es gris. El mundo es gris. No hay atisbos de ningún otro color, sólo gris, en toda su variedad de tonos, desde el casi blanco hasta el casi negro, pero siempre gris, gris, gris. Omnipresente, triste gris. El hombre, sentado en lo alto de la colina, observa, suspira y recuerda como era el mundo antes de que el gris lo llenara todo. Antes de que se llevaran al príncipe, el rey falleciera sin heredero y el mundo quedara abandonado a su suerte. Antes -recuerda- el aire era tan diáfano que se podía ver a más de un kilómetro y, en un buen día, hasta era posible oír el zumbido de una abeja a tres kilómetros... o al menos eso decía siempre su padre. Los colores eran tan vibrantes que casi dolían, la comida era tan sabrosa que aún salivaba al recordarla. Las ciudades estallaban de ruido y color. Los campos eran fértiles. El mundo era un lugar rebosante de vida, de vida…

Memoria

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Desmemoria
No lo olvides, me dijo. Es muy importante, me dijo, no lo olvides. Sí, sí, eso me dijo. Iba muy guapo aquel día, de uniforme, lo recuerdo muy bien ¿sabe? Y me cogía la mano... Venía a despedirse, se marchaba al frente ¿ve usted cómo me acuerdo? No lo olvides, sí, eso me dijo aquel día, no lo olvides... pero yo lo he olvidado, era muy importante y lo he olvidado.
Y mientras la enfermera la lleva a su cuarto, pasito a pasito, la anciana sigue buscando entre la niebla en que se ha transformado su memoria sin encontrar lo que ha olvidado. No lo olvides, me dijo, es importante, pero yo no puedo recordarlo... 





Recuerdos Una oleada de cálidos recuerdos inundaba su mente cada vez que abría su estuche de piel. Recuerdos de la sonrisa orgullosa de su madre el día en que se lo regaló y de su voz repitiendo sin cesar lo maravilloso que era tener un médico en la familia. Recuerdos del tacto suave de la piel nueva bajos sus dedos la primera vez que lo tocó y del brillo del instrumental al ab…