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Mostrando entradas de abril, 2014

Vegan zombie

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A Salustio Olortegui -Salus para los amigos- no le disgusta ser zombi. No se puede negar que tiene sus desventajas: los rígidos andares, el babear de imbécil, la manía de ir perdiendo miembros a diestro y siniestro, la forma de hablar tan minimalista..., pero también es cierto que tiene grandes ventajas: ya no debe preocuparse por su aspecto, siempre tiene compañía porque los zombis van juntos a todas partes, no tiene que dar conversación a nadie porque no existen los zombis habladores, no  ha de preocuparse por mantenerse sano porque, total, ya está muerto... Sólo una cosa empaña la felicidad de la maravillosa no-vida de Salus: la dieta. ¡Ay esa manía zombi de comer carne a todas horas y sin parar! ¡Ay, ese hambre cárnica que se le agarra a las no-tripas y no lo deja en paz! Salustio Olortegui, vegano practicante y evangelizante, azote de congéneres carnívoros y amante de las frescas verduras de su huerto ecológico sufre a todas horas de unas desesperadas y desesperantes ansias de mete…

Micros

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De cobardes y de héroes

El muchacho, casi un niño, miraba a Martínez con ojos de cachorro asustado. Martínez, con el arma apuntando al muchacho, lo miraba fijamente pensando en su propio hijo, apenas algo menor, y no le costó nada verlo en el terror de aquellos ojos casi infantiles. -¡Vamos Martínez! ¡Dispara de una puta vez! -le azuzaba el teniente Bermúdez. Martínez seguía mirando al muchacho aterrorizado y pensando en la familia, angustiada, esperaba su regreso. Bajó su fusil y, cabizbajo, comenzó a girarse. El muchacho, liberado del embrujo del miedo, se levantó, tomó su arma, disparó sobre Martínez y salió huyendo. Martínez fue enterrado como un cobarde. El muchacho fue vitoreado como un héroe.




Esperanza

Luzmila había tenido un triste pasado, vivía un presente doloroso y poseía una fe inquebrantable en el futuro. Por eso, cada día, esperanzada, se sentaba a la puerta de casa y, con cara sonriente, esperaba la llegada de su brillante mañana. Y cada noche, con la misma sonrisa, se iba a la…